El caso:
Freezedome es una marca de ropa técnica para deportes de invierno nacida en Estados Unidos. Llegaron a nosotros sin nombre, sin logo y con una idea muy clara: querían transmitir coraje, movimiento y ese espíritu americano de montaña que no se puede fingir.
El reto:
Crear desde cero un nombre y una identidad visual que estuvieran a la altura del entorno más extremo. Una marca que se sintiera tan orgánica y viva como la alta montaña. Nada de logos de catálogo ni nombres genéricos.
La solución:
El concepto salió de las curvas de nivel topográficas de la montaña. Esas líneas que describen el terreno se convirtieron en el alma gráfica de la marca: una identidad dinámica que escala igual de bien en una etiqueta que en una valla de tres metros.