El caso:
Aseo es la empresa de limpieza e higiene profesional más grande de Uruguay. Más de 1500 trabajadores, 20 años de historia y el mérito de haber profesionalizado un sector que nadie se tomaba en serio. Fundada en plena crisis económica con una idea clara: hacer las cosas bien cuando nadie más lo hacía. Llegaron a nosotros con una marca que se había quedado pequeña para todo lo que representaban.
El reto:
No se trataba solo de cambiar el logo. Había que construir desde la estrategia: auditar la categoría, definir la plataforma de marca, trabajar la identidad verbal y renovar toda la identidad visual. Todo ello sin perder lo que Aseo ya era, porque tirar abajo lo construido habría sido un error. Había que evolucionar, no demoler.
La solución:
El concepto central fue el brillo: la metáfora perfecta para una empresa que lleva dos décadas haciendo que las cosas brillen, en todos los sentidos. Un símbolo que se convirtió en recurso gráfico, separador, elemento de composición y alma de cada pieza. Paleta renovada con aguamarina, azul zafiro y gris titanio para transmitir tecnología sin perder cercanía. Una identidad que hoy vive en su flota de vehículos eléctricos, sus uniformes, sus oficinas y hasta en las cajas de Navidad que regalan a sus empleados.