El caso:
Coconut es un espacio multidisciplinar para creativos y profesionales del mundo audiovisual: estudio de fotografía, zona de trabajo, cursos y equipamiento profesional bajo un mismo techo. Una idea potente que necesitaba una identidad a su altura.
El reto:
Crear una marca que transmitiera adaptabilidad, creatividad y energía sin caer en los tópicos del sector. Una identidad que no pareciera estática, porque el espacio tampoco lo es.
La solución:
Si el espacio puede cambiar, la marca también. En lugar de elegir un color corporativo, usamos un espectro entero: los colores luz de la fotografía y el vídeo convertidos en degradados que generan una identidad flexible y variable. Un logo que se transforma según el contexto, siempre coherente, nunca igual. Una marca que no describe lo que hace Coconut, lo demuestra.