El caso:
Stay Global es una agencia australiana que ayuda a estudiantes de todo el mundo a dar el salto a las mejores instituciones educativas de Australia. Su reto no era solo llegar a los estudiantes, sino convencer a sus padres: los que de verdad toman la decisión y necesitan confiar antes de soltar la mano.
El reto:
Crear una identidad que transmitiera a la vez cercanía y seriedad. Que unos padres en cualquier parte del mundo miraran esa marca y pensara: «esta gente sí va a cuidar a mi hijo al otro lado del mundo.»
La solución:
El símbolo nació de un globo terráqueo simplificado en tres piezas: el punto de origen del estudiante, el mundo como oportunidad y el apóstrofe superior como símbolo del objetivo cumplido. La S de Stay Global ocupa el centro, porque son ellos quienes acompañan ese viaje de principio a fin. Azul profundo para la confianza, un toque cálido para el dinamismo, y un sistema gráfico que se puede descomponer en piezas para ilustrar cada mensaje con la misma esencia.