El caso:
Trey es una empresa granadina con más de una década de experiencia ayudando a otras empresas a optimizar su gestión a través de Odoo, el software de código abierto. No son un proveedor más: se posicionan como compañeros de sus clientes a largo plazo. Tenían el producto y la filosofía, pero necesitaban una marca que lo contara.
El reto:
Renovar su identidad para diferenciarse en un sector donde todo el mundo usa el mismo azul corporativo y suena igual. Una marca que transmitiera apertura, flexibilidad y cercanía sin perder ni un gramo de seriedad técnica.
La solución:
El concepto nació del propio ADN de su negocio: los módulos del software. Un sistema gráfico construido a partir de piezas independientes que se combinan y crecen igual que sus proyectos. Fuera el azul de siempre, dentro una paleta fresca y diferenciadora con origen claramente digital. Una marca que no describe lo que hace Trey, lo demuestra.