El caso:
Intercoud es una empresa panameña fundada por tres jóvenes emprendedores dedicada al desarrollo de apps, webs y soluciones en la nube. Técnicamente brillantes, pero con una identidad visual que no decía nada de quiénes eran realmente.
El reto:
Construir una marca que se alejara del lenguaje frío y matemático del mundo tech. Que transmitiera juventud, energía y cercanía sin perder ni un gramo de credibilidad profesional.
La solución:
El concepto nació del propio lenguaje de programación: los corchetes que acotan las funciones de código se convirtieron en el logotipo, pero dejándolos abiertos, como una puerta a nuevas posibilidades. Un amarillo con toque verdoso para romper con el azul corporativo de todo el sector. Y una tipografía que evoca el código sin parecer un manual técnico. Una marca que diseñamos con cabeza y desarrollamos con amor.