El caso:
Iguazú lleva desde 2004 diseñando, construyendo y manteniendo piscinas, spas y ambientes acuáticos de alta gama en Madrid. Cada proyecto es único y refleja el estilo de vida de quien lo encarga. Con dos décadas de experiencia a sus espaldas, necesitaban una marca que estuviera a la altura de lo que construyen.
El reto:
Crear una identidad que transmitiera exclusividad, calma y conexión con el agua sin caer en los tópicos del sector. Una marca que se sintiera tan cuidada como los espacios que firma.
La solución:
Todo parte del agua. Los colores nacen de sus tonalidades y de los materiales con los que trabajan. Las texturas líquidas en degradado evocan el movimiento calmado del agua en reposo. Y el logotipo lo cuenta todo sin decirlo: la «g» diseñada a medida con movimiento líquido, y la tilde de la «ú» como un guiño directo al elemento con el que todo empezó. Una identidad elegante, serena y construida desde dentro hacia fuera.