El caso:
Zuli Posada es coach de equipos y de vida afincada en Australia con una historia personal potente: colombiana de nacimiento, años reclutando y desarrollando talento en multinacionales, y un día decidió crear su propio camino. Llegó a nosotros con todo eso dentro y sin una marca que lo contara.
El reto:
Construir una identidad personal que transmitiera a la vez seriedad profesional y cercanía humana. Que al verla pensaras «esta persona sabe lo que hace» y a la vez sintieras ganas de escucharla. Sin caer ni en lo demasiado corporativo ni en lo demasiado lifestyle.
La solución:
El equilibrio fue el concepto central. Un logotipo exclusivamente tipográfico, porque en el mundo del coaching la persona es la marca. Letras mayúsculas para la solidez profesional, pero con los caracteres más personales ajustados para darles un toque caligráfico y cercano. Colores neón vibrantes sobre negro: atrevidos, optimistas y completamente alejados del manual de coach de Instagram. Una identidad que no se parece a ninguna otra porque Zuli tampoco se parece a nadie.